Educación, trabajo y salud son los ejes transversales a través de los cuales gira la proyección de desarrollo de la comunidad. Derechos universales inherentes a todo ser humano, no siempre resueltos en las poblaciones más alejadas.

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La comunidad ha priorizado, en primer lugar, la construcción de la institución educativa de forma integrada, es decir, un solo edificio para los tres niveles: inicial, primaria y secundaria. Lo ideal es la creación de un espacio público donde, además de disponer de la institución educativa, los habitantes puedan reunirse, estudiar o distraerse. La participación comunitaria en el proyecto resulta vital para el apoderamiento del espacio, y así garantizar su sostenibilidad y mantenimiento.

Para cumplir con la normativa y expectativas de la institución educativa, se requeriría de un espacio enorme que albergara todos los ambientes y espacios solicitados. En este caso, la inversión versus el número de beneficiarios no sería viable ni sostenible. Por este motivo, se propone una infraestructura con espacios compartidos y multifuncionales; así como un proyecto incremental, el cual pueda crecer con el crecimiento poblacional.

Por otro lado, la falta de organización comunitaria es una de las causas que más se repite en los árboles de problemas. Problemáticas como el mal estado de la carretera, la falta de una posta médica o de agua potable podrían encontrar solución si la comunidad se organizara en pro al propio desarrollo. Bajo esta lectura es importante acompañar el proceso de construcción de la IE con capacitaciones y talleres de organización, liderazgo y emprendimiento comunitario.

El mejoramiento agrícola es otra de las preocupaciones de la comunidad. “Sin producción no hay economía, no hay comunidad, no hay desarrollo, no hay nada”. Razón no les falta. En una comunidad prácticamente agrícola, la falta de conocimiento en el manejo de podas, control de plagas o fertilización resulta un fuerte impedimento para su avance. En este sentido, capacitaciones y asistencia técnica agrícolas son necesarias para la sostenibilidad de cualquier proyecto comunitario. Porque sin producción, la comunidad desaparece.

En ese sentido, Centro Sanibeni ha sufrido una fuerte oleada de emigración a consecuencia de la roya, una enfermedad que ha malogrado la cosecha del café de la temporada 2014. Cafetales enteros han sido abandonados por sus dueños y solo unos cuantos agricultores han mantenido su chacra. Son los que nos cuentan hoy, con sufrimiento en el rostro, las peripecias vividas.

Finalmente, detectamos un fuerte recuerdo de la época de terrorismo que sufrió el lugar hasta los años 90. Los más pequeños hablan de ello, aún sin haberlo sufrido. Los mayores cuentan la pesadilla vivida. Entre líneas entendemos que la comunidad fue fuertemente afectada por el terrorismo, quizás por su ubicación estratégica.

DRP en Centro Sanibeni: Introducción | Fase I | Fase II | Conclusiones

«Ella está en el horizonte… Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.»
(Eduardo Galeano)