Escuela Secundaria en Santa Elena

Ubicación: Centro poblado Santa Elena, Pangoa (Perú) – 2015
Costo: 185,000 USD
Área construida: 700 m2
Desarrollo y ejecución: Asociación Semillas para el Desarrollo Sostenible
Cooperación: Volcafe Speciality Peru (VSP) Generaciones
Financiamiento: Costa Foundation
Arquitectura: Marta Maccaglia, Paulo Afonso + Ignacio Bosh, Borja Bosch
Colaboradores: Gonzalo Diaz Arrieta
Ingeniería: Manuel Cárdenas Aspajo
Construcción: Constructor Javier Garcia Paucar, Carpintería Martinez, comunidad
Fotografía: Marta Maccaglia, Piers Blake

La construcción se desarrolló en el centro poblado de Santa Elena, en la zona rural de la Selva Central del Perú. El proyecto inició con un trabajo de investigación en la comunidad, donde se habló de fortalezas y debilidades, de sueños e ilusiones. La educación es, por excelencia, el instrumento para el crecimiento colectivo y en la comunidad de Santa Elena, los pobladores expresaron la voluntad de reconstruir su futuro y superar el pasado, afectado por el abandono político y el sufrimiento del terrorismo.

Actualmente, la escuela tiene capacidad para 200 alumnos y se ubica en un punto estratégico, cerca de varios centros poblados, con el fin de acoger y dar la posibilidad de continuar los estudios de nivel secundario al mayor número de jóvenes de la zona rural.

La infraestructura consiste en un volumen compacto con un gran patio deportivo, espacios cubiertos “abiertos”, un hall central de doble altura y un pasillo que funciona de eje conector entre el bloque de las aulas y el bloque administrativo. Todos estos espacios “entre las aulas”, así como los laboratorios y la biblioteca, se proponen como “espacios abiertos” de uso colectivo.

La propuesta arquitectónica se adapta a las condiciones geográficas, morfológicas, climáticas del lugar, así como a las condiciones culturales y sociales de la comunidad. Usualmente, la escuela en una comunidad rural cumple el rol de lugar de estudio y también de lugar catalizador para el encuentro, reunión y recreación de la comunidad. Esto se debe a que, en la mayoría de los casos, la escuela es la única infraestructura “pública” presente, como sucede en Santa Elena.

Más información: Domus Web