Estamos casi a la mitad de la recaudación de fondos para el proyecto de la Residencia para estudiantes y profesores, mientras tanto, hemos trabajado en el concepto de convivencia escolar con la Comunidad de Santa Elena…

Aprender a convivir de manera sana y positiva constituye la base para la construcción de una sociedad más justa y una cultura de la paz, sustentada en la dignidad de la persona, en el respeto y cuidado de sus derechos y sus deberes, teniendo como base el dialogo y el entendimiento mutuo, siendo estos aprendizajes para toda la vida.

La adquisición de estas habilidades cívicas requiere de un proceso educativo desde la infancia. Así, los niños y adolescentes aprenderán gradualmente a criticar, a discutir, a escuchar a otros, a votar y a participar en debates, a contener sus impulsos, cambiar de opinión, implementar reglas en sus juegos y en otros ámbitos, a respetar a otros como iguales, a adquirir individualidad y autonomía.

La gestión de la convivencia escolar aporta a la construcción de vínculos seguros, a la eliminación de toda forma de violencia y discriminación, y a la vivencia de experiencias positivas sobre la base de la responsabilidad, la solidaridad y la justicia.

La convivencia escolar como fomento de ciudadanía es un proceso en el que el estudiante se va constituyendo como sujeto de derechos y responsabilidades, y va desarrollando sentido de pertenencia a una comunidad. El ciudadano y la ciudadana se comprometen, desde una reflexión autónoma y crítica, con la construcción de una sociedad más justa, de respeto y valoración de la diversidad social y cultural. Son capaces, asimismo, de establecer un diálogo intercultural desde el reconocimiento de las diferencias y del conflicto como algo inherente a las relaciones humanas.

La importancia de esta se basa en: buscar de construir una sociedad más justa; llevarnos a una cultura de paz; respetar la dignidad de la persona, con derechos y deberes; permitir el entendimiento mutuo; aprender a resolver conflictos de manera pacífica; promover el bien común; aportar a la construcción de vínculos seguros, a la eliminación de toda forma de violencia y discriminación; aportar aprendizajes para toda la vida.

Teniendo como objetivos: Generar condiciones favorables para el desarrollo; Consolidar a la institución educativa como un entorno protector y seguro; Fomentar la participación activa de la comunidad educativa, especialmente de las y los estudiantes.

A través de 3 funciones básicas:

Formadora:  Educación en valores y ejercicio de ciudadanía democrática; Desarrollo de habilidades socioemocionales; Aprendizaje y respeto de las normas.

Protectora: Garantiza un entorno acogedor, de cuidado y seguridad; Fomenta el desarrollo saludable y buen trato; Presencia constante de adultos y relaciones de confianza.

Reguladora: Aprender a reconocer y asumir las consecuencias de nuestros propios actos; Desarrollo de la autonomía con un acompañamiento psicopedagógico.

Parte de la convivencia escolar son Los pactos de Aula, instrumentos pedagógicos que facilitan la regulación de la convivencia escolar, su elaboración se lleva a cabo bajo la dirección del tutor y de manera consensuada con los estudiantes se utilizan como estrategia para la convivencia y la participación, deben tener un carácter formativo, preventivo y regulador.

Considerando aspectos como:

El Pedagógicos, que se convierte en un aprendizaje acerca de las relaciones de autoridad, solidaridad, tolerancia y autonomía, dentro de su contexto escolar se cuestiona sobre las relaciones que va estableciendo, esto le permite ir avanzando en su formación como ciudadano participativo, crítico, que reconoce igualdad de derechos.

El didáctico, que se refleja en la relación que se da en el intercambio social y cultural que se da entre los saberes, procedimientos y métodos a través de los cuales se articulan diversas posibilidades que van dando cuenta del aprendizaje, el conocimiento y desarrollo del pensamiento.

El político, por medio de los pactos de aula se evidencia lo que sucede en el aula y en el contexto escolar que funciona como una pequeña sociedad, donde se pueden identificar estructuras de poder y autoridad, las formas de organización en su interior y de cómo desarrollar estrategias para tomar decisiones.

Nuestra propuesta utiliza aspectos teóricos, prácticos, lúdicos y de animación sociocultural con la finalidad de crear un proceso que integre diferentes soportes que permitan afianzar la gestión de la convivencia escolar de forma abierta, horizontal y participativa.

Consideramos que aportar y acompañar en la gestión de convivencia escolar es de suma importancia ya que las y los estudiantes de escuelas públicas en zonas rurales y marginadas tienen una participación bastante sumisa y pasiva en su comunidad, siendo esta gestión un gran potencial en la búsqueda de una comunidad igualitaria, equitativa, productiva y dinámica.

En el caso de la Residencia Escolar la gestión de la convivencia es aún mucho más sensible ya que estudiantes de diferentes edades, pero todos adolescentes (una etapa complicada y llena de energía) compartirán la cotidianidad todo el día. Y si bien tendremos una arquitectura sólida, estimulante y segura ahora nos toca acompañar a las y los estudiantes en la formación de valores y prácticas que fomenten espacios respetuosos y seguros para todos dentro de la convivencia en la residencia.

 

 

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